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Elegir bien

Aislamiento acústico: qué se consigue de verdad y qué no

Ninguna ventana deja una casa en silencio, y quien lo prometa acabará decepcionándote. Qué esconde de verdad la cifra en decibelios, cuánto se gana viviendo encima de una calle de terrazas y por qué el cajón de persiana y la corredera del salón deciden el resultado tanto como el cristal.

· 10 min de lectura · Tu Ventana Costa Blanca

Fachada de un bloque de apartamentos con los huecos alineados sobre una plaza peatonal

Aquí el ruido no tiene la forma que tiene en una ciudad de interior. No es un zumbido de tráfico constante: es la calle recogiendo las terrazas de madrugada, el local con música al otro lado del paseo, las maletas rodando por la acera antes del amanecer, el camión que surte a la hostelería a primera hora y el piso de alquiler turístico del rellano. Se concentra en temporada y golpea justo a las horas de dormir. Es también el asunto donde más se promete y más se decepciona, porque casi nadie entiende qué está comprando cuando lee una cifra en decibelios.

Los decibelios no se suman como uno se imagina

El decibelio se mueve en escala logarítmica. Por eso la distancia que hay entre 30 y 40 no es «un poco»: es una barbaridad. La regla útil para el que compra es esta: cada 10 dB que ganas equivalen, en percepción, a partir el volumen por la mitad.

Reducción del conjuntoCómo se percibe respecto a no tener nada
20-25 dBLo que atenúa una carpintería vieja. Se siguen las conversaciones de abajo
30 dBSuficiente en un entorno tranquilo. La calle queda de fondo
35 dBLas voces se vuelven un murmullo sin palabras reconocibles
40 dBAlrededor de la cuarta parte de volumen percibido
45 dBSolo entra lo puntual: una moto acelerando, un contenedor de vidrio

Reducciones ensayadas del conjunto ventana más vidrio. Lo que notes dependerá además del nivel de partida en la calle y del tipo de frecuencia que domine.

10 dBequivalen a partir por la mitad el volumen percibido. La escala no avanza de uno en uno

De ahí sale una consecuencia muy práctica a la hora de decidir: subir de 30 a 35 dB cambia la vida, y subir de 42 a 45 se percibe poco y encarece bastante. Existe un punto a partir del cual conviene llevarse el dinero a otra partida del presupuesto, y merece la pena localizarlo antes de gastarlo.

Ninguna ventana deja una casa en silencio

Lo escribimos sin rodeos porque es el primer motivo de disgusto con este producto. Una ventana no es un muro. Rebaja mucho, pero no anula: algo termina pasando siempre, y lo grave más que nada.

Si tu dormitorio está encima de una zona de locales y esperas silencio de biblioteca, no hay carpintería que te lo entregue, y quien te asegure lo contrario está cerrando una venta. Lo que sí puedes esperar es dormir la noche entera en pleno agosto y ver la televisión con la hoja cerrada sin subir el volumen, que es lo que en realidad busca casi todo el mundo.

Y viene con una servidumbre que conviene asumir antes de firmar: todo esto se consigue con la ventana cerrada. En julio y agosto, con las mínimas que apenas bajan de veinte grados, eso implica dormir con el equipo de aire encendido o con la ventilación funcionando. Una ventana acústica y una noche con la hoja abierta no son compatibles.

Graves y agudos: por qué el mismo vidrio da resultados distintos

Edificio en esquina con todos los huecos volcados a la misma calle. Con locales a pie de calle, el sonido asciende pegado a la fachada y llega arriba con menos pérdida de la que la gente supone.
Edificio en esquina con todos los huecos volcados a la misma calle. Con locales a pie de calle, el sonido asciende pegado a la fachada y llega arriba con menos pérdida de la que la gente supone.

No todos los sonidos plantean el mismo problema. Los agudos —una risa, un plato, un frenazo, un silbato— se detienen con facilidad: casi cualquier mejora los recorta mucho. Los graves —el bombo de un equipo, el compresor de una cámara frigorífica, un motor al ralentí bajo la ventana— atraviesan las cosas con una soltura que sorprende.

Por eso un catálogo que anuncia 42 dB puede saber a poco cuando lo que te molesta es la música de un local: el ensayo se realiza con un ruido normalizado, y el tuyo puede concentrar su energía justo en la franja donde esa ventana rinde peor.

Lo que baja el ruido es el laminado, no la cámara

Conviene desmontar la creencia más extendida antes de mirar composiciones: contra el ruido, ni el grosor bruto ni una cámara más ancha son la palanca. Dos lunas del mismo espesor comparten frecuencia de resonancia y se acoplan; lo que agita a una agita a la otra y el sonido sale por el lado de dentro. Engordar las dos por igual apenas cambia el resultado.

Lo que sí funciona son dos recursos que van juntos. Uno, la asimetría: darle a cada luna un espesor distinto para que no vibren al unísono. Dos, el butiral acústico, una lámina blanda alojada entre las dos hojas de un laminado que convierte la vibración en calor en lugar de dejarla pasar. Un 6+6/16/4 deja atrás con holgura a un 4/20/4 pese a tener la cámara más estrecha, y ahí se ve de un vistazo cuál de los dos factores manda.

Hay además una coincidencia que se puede aprovechar en un piso de costa: el laminado que se pide por acústica es el mismo tipo de vidrio que exige la seguridad en planta baja y el mismo sobre el que se aplica la capa de control solar. Una sola composición bien elegida resuelve tres problemas de una vez, y plantearla así evita pagar tres veces por el mismo cristal.

ComposiciónSituaciónReducción orientativa
4/16/4 estándarPatio, calle interior sin actividad nocturnaEn torno a 30 dB
6/16/4 asimétricoVial de barrio con circulación moderadaEn torno a 35 dB
6+6/16/4 con butiral acústicoVeladores debajo, paseo marítimo, avenida principal42-45 dB
8+8/20/6 con butiral acústicoEnfrente de locales con música en directoPor encima de 45 dB

El sistema de perfil marca hasta dónde se puede llegar; el trabajo lo hace el vidrio. Con un galce que admita 50 mm cabe cualquiera de estas composiciones.

Los dos puntos por los que entra el ruido en un piso de aquí

Estancia con varios huecos volcados a la misma fachada. El sonido escoge siempre la vía más cómoda: blindar un cristal sirve de poco si el hueco contiguo se queda como estaba.
Estancia con varios huecos volcados a la misma fachada. El sonido escoge siempre la vía más cómoda: blindar un cristal sirve de poco si el hueco contiguo se queda como estaba.

Esta es la parte que decide si vas a quedar satisfecho y la que casi nadie te cuenta en la visita. El sonido se comporta igual que el agua: se cuela por la vía de menor resistencia. En un apartamento de costa hay dos vías dominantes, y las dos están fuera del cristal.

1. El cajón de persiana

Va primero y por goleada. Un cajón de obra sin aislar mantiene contacto directo con la calle a través de la ranura por la que corre la cinta: es una abertura permanente situada justo encima de la ventana. Puedes montar el mejor laminado del mercado y seguir escuchando la calle por arriba.

Si existe cajón antiguo y queda fuera del presupuesto, no comprometemos ningún resultado acústico. Es la condición que más veces ponemos por escrito y la que más discusiones genera, y no hay forma de esquivarla.

2. La corredera del salón a la terraza

En un apartamento de los setenta, el hueco grande del salón suele resolverse con una corredera de aluminio sin rotura de puente térmico, con las hojas montadas una sobre otra y el felpudo de la junta deshecho de tanto arrastre. Difícilmente supera la clase 2 de permeabilidad al aire. Es un colador del tamaño de una puerta y está colocado precisamente en la estancia que da a la calle y en el hueco que marca el carácter de toda la vivienda.

Renovar los dormitorios y aplazar esa corredera es una decisión legítima cuando el presupuesto no alcanza, siempre que se tome sabiendo lo que implica: el salón va a sonar exactamente igual que antes.

Y después, el sellado contra la obra

El encuentro entre carpintería y muro. Resuelto con un cordón de espuma y una silicona por fuera, queda un recorrido de aire abierto, y por donde corre aire corre sonido. Sellar en tres barreras no es solo una precaución frente a las filtraciones de una gota fría: también compra decibelios.

Los aireadores, si los llevas

Un aireador es, por definición, una abertura calculada. Existen versiones con atenuación acústica y, cuando el motivo de la obra es el ruido, hay que pedirlas nombrándolas. De lo contrario estarás abriendo un paso justo en el sitio donde acabas de cerrar otro.

Lo que ya no depende de la carpintería

La puerta de entrada, el conducto de extracción de la cocina, el pasamuros del aire acondicionado mal rematado y el propio forjado también transmiten. En un bloque de aquella época, el ruido que sobrevive al cambio de ventanas suele venir por ahí, y eso ya es otro oficio.

Cuánto cuesta el silencio

En un piso de seis huecos, montar laminado acústico en los tres que miran a la calle en lugar de vidrio corriente añade normalmente entre 400 y 900 euros, según la composición que se elija.

Es de las partidas mejor valoradas a los pocos meses, con una condición: aplicarla solo donde hay ruido. Poner acústico en la ventana que da al patio es gasto que no vas a percibir, y es justo lo que sale de un presupuesto perezoso, el que repite la misma composición en toda la vivienda sin mirar a dónde da cada hueco.

En vivienda de alquiler turístico la cuenta cambia, porque el ruido se traduce en quejas y en valoraciones bajas que arrastran la ocupación. Ahí suele salir a cuenta tratar todos los huecos que dan a la calle, y no únicamente los dormitorios.

Cómo saber qué necesitas antes de gastar

  1. Ponle nombre a tu ruido: veladores y voces, música de local, reparto de madrugada, la N-332 de fondo o vecinos de alquiler turístico. Cada uno se combate de una manera.
  2. Apunta a qué hora te molesta. Si es entre medianoche y las cuatro, el objetivo es dormir, y eso se logra con menos decibelios de los que necesita un despacho.
  3. Averigua si es grave o agudo. Si lo que notas es retumbe más que sonido definido, es grave: hará falta asimetría y butiral, y no servirá de nada añadir milímetros.
  4. Comprueba si tienes cajón de persiana de obra. Si lo tienes, entra en el presupuesto o el resultado se quedará a medias.
  5. Mira la corredera del salón. Si es de aluminio antiguo, lo más probable es que sea el punto más débil de toda la casa.
  6. Resuelve hueco por hueco. Acústico donde hay ruido, composición estándar donde no lo hay.
  7. Exige en la oferta la reducción ensayada del conjunto, en dB, y no el dato del vidrio por separado.

En resumen

  • La escala es logarítmica: cada 10 dB ganados equivalen a partir por la mitad el volumen percibido.
  • Nadie puede eliminarte el ruido. Pasar de 20-25 dB a 42-45 es un cambio enorme, pero no es silencio.
  • El ruido de esta costa es de ocio y de temporada: voces y música justo a la hora de dormir.
  • Frente a las voces se gana mucho; frente a los bajos de un equipo de música, bastante menos.
  • El trabajo lo hacen el laminado con butiral y la asimetría de espesores, no una cámara más ancha.
  • Sin tocar el cajón de persiana y la corredera de la terraza, el mejor vidrio rendirá a medias.
  • Todo se mide con la ventana cerrada: en verano eso obliga a ventilar de otra forma.
  • Pon acústico solo donde hay ruido. En el hueco que da al patio es dinero tirado.

Sobre esta guía

Eduardo, fundador de Tu Ventana

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·

Detrás de esto hay 30 años midiendo, fabricando e instalando carpintería exterior, y lo que se dice de esta costa está escrito con sus huecos delante: torres de los setenta con la terraza cerrada a posteriori, apartamentos de superficie ajustada, chalés con la corredera dando al poniente y viviendas que pasan medio año cerradas. Los datos técnicos son los de las fichas del fabricante y se pueden contrastar uno a uno; cuando algo depende de una convocatoria o de una norma, va con su fuente enlazada y con la fecha de la última revisión.

¿Hay algo que no cuadra con lo que has visto en tu vivienda o con la fuente que enlazamos? Escríbenos a info@tuventanacostablanca.es y lo corregimos. Si la vivienda que quieres reformar está en Madrid, quien te atiende es Tu Ventana Madrid.

Lo que más nos preguntan

Preguntas frecuentes

Las que nos hacen por teléfono sobre este tema, contestadas en corto.

¿Cuánto se gana cambiando a una ventana con vidrio acústico?

El salto habitual va de los 20-25 dB que atenúa una carpintería vieja a los 42-45 de un conjunto bien resuelto. Como la escala no es lineal sino logarítmica, cada 10 dB equivalen más o menos a partir el volumen por la mitad: la diferencia se nota muchísimo, aunque no sea silencio.

¿Se puede dejar fuera todo el ruido de la calle?

No. Un hueco acristalado nunca se comporta como un muro: rebaja mucho, pero algo sigue llegando, y sobre todo lo grave. Quien te venda silencio absoluto está exagerando. Lo realista es dormir de un tirón y poder hablar o ver la televisión con la hoja cerrada.

¿Sirve contra las terrazas y el ocio nocturno?

Bastante, porque las voces, las risas y la vajilla son ruido de frecuencias medias y altas y ahí un laminado asimétrico rinde muy bien. Con los graves de un equipo de música se progresa menos: seguirás notando el bombo, aunque a un nivel que ya deja dormir. Todo esto con la condición de tratar el hueco entero y no solo el cristal.

¿Ayuda ensanchar la cámara para oír menos?

Mucho menos de lo que se cree, y es donde más gente gasta mal. Contra el ruido el trabajo lo hacen el laminado con butiral acústico y la diferencia de espesor entre las dos lunas. La cámara ayuda algo, pero no es la palanca: un 6+6/16/4 rinde muy por encima de un 4/20/4 pese a tener menos separación.

¿Cuánto influye el cajón de persiana?

Es determinante. Un cajón de obra sin aislar está conectado con la calle por la ranura de la cinta y funciona como un altavoz situado encima de la ventana. Con él intacto se puede montar el vidrio más caro del catálogo y seguir oyendo la calle por arriba.

¿Qué presupuesto añade el vidrio acústico?

En un piso de seis huecos, poner laminado acústico en los tres que dan a la calle en vez de vidrio corriente suele añadir entre 400 y 900 euros. Merece la pena solo donde hay ruido: en el hueco que da al patio es dinero que no vas a percibir.

¿Y si el ruido entra por la corredera de la terraza?

Es lo más frecuente en un apartamento de costa. Una corredera de aluminio antigua rara vez supera la clase 2 de permeabilidad al aire, y por donde circula aire circula sonido. Renovar los dormitorios y dejar intacto ese hueco deja el trabajo a medias justo en la estancia donde más se está.

Tu caso

¿Y en tu vivienda?

Dinos qué huecos son y hacia dónde dan, y te damos precio por escrito con el desglose. Sin esperar a que pase un comercial, y sin compromiso. O llama al 865 443 637.

Gratis y sin compromiso. Contestamos antes de 24 horas laborables y tus datos no salen de aquí: no los repartimos entre tres empresas para que te llamen todas.

¿Hablamos de tus ventanas?

Vamos a tu casa, medimos hueco por hueco y te dejamos un precio cerrado por escrito. Si al compararlo decides otra cosa, no pasa nada: la visita no cuesta nada y no te ata a nada.

Contestamos antes de 24 horas laborables, estés donde estés